Uno se cree que no le importa a nadie, y entonces llega alguien que mataría por ser como Uno. Uno se crece un poquito, se anima. Uno empieza a tomarle cariño a quien mataría por ser como él. Le confía sus entusiasmos más íntimos y se explaya en una exaltación incauta. Eso revienta al Otro. Otro se mosquea, se indigna. Otro se siente agredido. Sólo le superan en sueños, pero él no los tiene. Finalmente atenta, pública y notoriamente.
Ahora Uno ya sabe que sí le importa a alguien, pero casi prefería los tiempos en que no.
Dedicado a mi amiga Carla Rubio, que me regaló la primera frase. Y con todo mi cariño porque acaba de cumplir por segunda vez su sueño de ser madre.
