Foto: David Larrosa, 10 años

martes, 20 de marzo de 2012

VIÑETA


Increíblemente el amuleto brilla en sus manos, lo he visto cuando me lo ha robado... ¡Debería haber oscurecido hasta regresar a su esencia carbónica en manos del malvado Zerk!  ¡Qué fácil le ha sido arrebatármelo desde su montura y eludir mi espada! Le bastó rozarme con el vientre del pájaro Mublai... ahora apenas puedo sostenerme en esta resbaladiza repisa de piedra. 
¡Hermana! ¡Hermana, responde! Si el amuleto brilla es que Catrina está cerca, tal vez en la torre más alta. ¡Hermana! Imposible, no lograré avisarla a tiempo de que Zerk se acerca a ella, que quiere embestirla con todo el poder de su magia y captar con el amuleto el poder que emana de las ondas de energía del corazón de Catrina.
Pero... ¡la luz de la torre más lejana titila! ¡La torre vigía ha sido alertada! Catrina, que conoce el poder de la luz reflectante, aún puede ordenar la confluencia de las lunas y derribar con sus destellos a Zerk de su montura. Me dejaré caer al infinito con tal de atrapar el amuleto en el espacio. Catrina podrá ordenar al pájaro Mublai que me rescate, si es que ésa es mi ventura. Aunque ignoro qué viñeta dejó prevista mi creador para mí.

Esta es mi modesta contribución a la propuesta de Fernando Martínez para rendir un homenaje a Moebius.


martes, 13 de marzo de 2012

RIESGOS DOCENTES



Siempre llamándome Péguez. Péguez esto, Péguez lo otro. Péguez deja el móvil cuando estás en clase. ¡A los demás los llama por su nombre! ¿Tienes que sonagte así, que los compañegos no oyen ni togta? Para lo que tienen que oír, jopeta. Y al menos se ríen, que con sus gráficas plasta, todos muertos. El otro día cómo se puso el gangoso, total porque jugaba con mi imán y sus clips: volaban de su mesa a la mía. Péguez te pongo un punto negativo. Luego como el de ciencias nos contó lo del magnetismo, que si imantas un reloj se para, pues pensé vas a ver, me acerqué en el patio y zas, se lo puse bien cerca, cerca del corazón pero por la espalda, a ver qué pasaba. La mongui de la Rosa lo estropeó todo, me vio y se puso a gritar, las manos en los cachetes de foca, ¡para, animal, para! El gangoso retorciéndose por el suelo, sólo decía mag-ca-pasos, mag-ca-pasos. El Nando y yo es que nos partíamos, macho, qué cara de idiota ponía el tío. Pero jopeta. Ahora dicen que todo es culpa mía y que me va a caer un puro. Pues a la porra cachiporra y me piro vampiro, yo no voy a comerme el marrón.

Este microrrelato fue publicado en La nave de los locos en agosto de 2011.


[ Fernando Martínez tiene una propuesta para los microrrelatistas: hacer un homenaje a Moebius, el creador de comics recientemente fallecido. Gracias por participar. ]

martes, 6 de marzo de 2012

En casa de Nel



Queridos amigos:


Hoy estoy en casa de Nel, y en compañía nada menos que de Martín Gardella. Me gustaría compartir este lujo con vosotros.


¡¡¡Muchísimas gracias, Nel!!!