Foto: David Larrosa, 10 años

martes, 9 de octubre de 2012

ARMONÍA UNIVERSAL




     Rodrigo abrió un restaurante ruidoso al pie de la carretera. Acudían a él transportistas de largo recorrido, corredores agrícolas, apremiados comerciantes y conductores de tractor. Regaban con cerveza de barril rápidas raciones de riñones, repollo relleno, tripas de cordero o jarretes con rúcula. Radiante de éxito, Rodrigo proclamaba su ruda y próspera empresa con la mayor risotada tabernaria. 
     Su mujer, a un lado, murmuraba el mal de la melancolía: verme morir entre memorias tristes, recriminaba mustia. Mal vamos, advirtió el poeta.
      A los pocos meses el bar de la carretera desapareció.
     El silencio se desliza por las sombras del local vacío. Suenan los ecos de voces que no están. Un susurro insiste en desvelar los secretos: los suspiros de Silvina, que suplantó signaturas, sugieren falsos informes fisiológicos que su esposo creyó fiables. Pero no hubo neumólogo ni fibrosis; sólo sibilina falsedad.
     Por suerte el poeta es el único que lo sabe. Ajenos a la música de las esferas, los demás viven felizmente sordos.



martes, 2 de octubre de 2012

TÉCNICAS DE INSEMINACIÓN ARTIFICIAL PARA ESCRITORES


     

     La soflama es una flor silvestre, de aspecto seco, que habita las regiones más recónditas de la Meseta Central. Suele crecer al abrigo de los garrulos. Tiene un tallo fino, secamente aterciopelado por un plumón jocoso, cuyas propiedades alucinógenas son muy preciadas por los escritores noveles. Su extracción, sin embargo, es difícil. Se requiere la manipulación de dos mariquitas macho, que roen la superficie pilífera sin ingerir el producto. Tal acción micropodadora debe recogerse en un pañuelo de seda abisal, pues cualquier otro tipo de tejido integra inmediatamente las fibras en su trama y hace que el polvo mágico desaparezca. Basta con obtener dos gramos de este polvillo para poder estornudarlo sobre un editor incauto que, infaliblemente, centrará toda su atención sobre el ejecutante y le propondrá una edición de lujo de su obra.

martes, 25 de septiembre de 2012

A LA CAMA SIN CENAR




Llaman a la mesa pero no importa, aún tengo tiempo para la última réplica. Maldición: el Anfitobeum la ha previsto, alza las alas y escupe un rayo de fuego. Me queda un Ataque Agua. Disparo y el chorro entra por sus fauces. Cae de espaldas, fulminado. Humea, intenta levantarse. Dicen que estoy muy mayor para jugar a esto pero oigo ‘¡estamina baja!’ y no puedo dejarlo, tengo que hacer un último esfuerzo para pasar de nivel. Activo el Bono Estamina que he ganado con el impacto y un rugido l.000 decibelios rompe sus tímpanos alienígenas y me coloca tres estrellas en el vértice, y una vida.
La consola vibra, una gran onda expansiva incinera la pantalla y alguien dice a lavarse las manos, a comer. ¡Maldita sea!, hay Partida Nueva y un Mentoniak salta a la arena, furioso. Imposible dejarlo ahora. Es un Mentoniak Blue y avanza decidido hacia mí. Sé que tiene una Burbuja Eléctrica; si me adelanto, aún puedo interceptarla.
El Mentoniak levanta la cola de escorpión y por una fracción de segundo sé que debo empuñar el escudo, pero la tercera llamada a la mesa me distrae, titubeo y no lanzo el ataque.
Mi perdición. Culebrea a una velocidad de mil demonios y con su alfange de escorpión me cercena la cabeza a la altura de los cuernos. Noto cómo el cerebro me salta por los aires, me estalla el pecho y mi sangre verde salpica alrededor mientras un tintineo de fondo proclama que los puntos se acumulan fatalmente en el marcador contrario.


Para David (que siempre cena).