Foto: David Larrosa, 10 años

martes, 22 de noviembre de 2011

FENOMENAL

La tercera visita que entró en la habitación y me dijo que los piececitos del bebé eran una auténtica monada disparó definitivamente mis sospechas. Repliqué, suspicaz, que con el calor de agosto era absurdo calzar a un recién nacido. Pronto añadió alguien que tenía una mirada muy viva. Eso me calmó un poco. Luego entró la comadrona y saludó a todos: me saludó a mí, hizo una broma, felicitó a mi marido, todo con desenvoltura y simpatía, pero pasó por alto al bebé.
El niño gorjeaba en su cuna hospitalaria. Cuando pregunté si alguien quería tomarlo en brazos, todos rehusaron aludiendo inexperiencia propia y fragilidad ajena. En ese momento llegaron mis suegros, tan altos, tan distinguidos. Ella había llorado. Quizá me ocultaban algo grave, ya que por la mañana habían pasado apenas unos minutos en mi habitación y habían huido despavoridos a la cafetería, como si necesitaran desesperadamente desayunar.
Cada vez más inquieta, rogué a todos que salieran porque iba a dar el pecho con el pudor de la primera vez. En el último instante agarré el brazo de mi madre y supliqué una confidencia. Pero en un susurro solemne, ella replicó:
-Yo estoy muy orgullosa.
            Sólo me quedaba mi marido. El único de quien podría fiarme, como siempre. La persona más buena y afectuosa que he conocido. El hombre de mi vida. Estaba tan feliz en su recién estrenado papel de padre... y sin embargo, desde el interior de la habitación, por la rendija que quedaba abierta, vi cómo mi suegro le soltaba una perorata que él recibía cabizbajo.
            Por fin entró. Lo llamé a mi lado. Hizo cuanto pudo, pero no consiguió desviar mi atención. Le supliqué que me hablara claro. Entonces, con una mezcla de amor y culpa, contestó:
            -Es igual que tú, cariño.

            Dedicado a mi hermano Alberto, y a los miembros de la Ablacclaro. 


34 comentarios:

  1. Susana, la historia fluye por los renglones como agua clara y la angustia por el posible defecto del bebé queda matizada por el tono de fino humor que has impuesto al relato. Al final, suspiro aliviada, con esas magníficas palabras de cierre. Un beso. Mar Horno.

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  2. Te juro que le he buscado alguna pega, después de disfrutarlo, claro, y no puedo. Todo son virtudes. La imagen ominosa que se va formando en nuestras cabezas, el sentido del humor que modera la tensión para mantenerla sin picos ni valles (además nos ayuda mucho a empatizar con los personajes) y un final un tanto ambiguo que oscila entre el miedo de la primeriza y su interpretación de lo que ve, y la certeza de que la criatura, al final, no es más que lo que ya se temían que podía ser.

    Estupendo, Susana

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  3. "Es igualito a ti", en esa frase se encierra todo el misterio del relato, que deja al lector con la duda. ¿Quiénes son los deformes, ellos o el bebé? Aparte de eso, yo destacaría la narratividad que recorre el relato, de principio a fin. Abrazos.

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  4. No puedo dejar de comentar hoy, con una sonrisa al leer la frase final...¡ah!..solo era eso...¡jejeje! pensé que el bebe habría nacido con algo más serio, por eso no me extraña la consternación de los suegros.
    Leo este blog desde hace un tiempo y he de decir que el debate del viernes me pareció genial...
    Seguiré pasando aunque no comente, me gusta aprender.
    Recibe mis saludos.

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  5. Imagino que "igual que tú" es igual que el título. Fenomenal. Igual que el micro.
    Para mi es importante ese punto final de culpa que le haces sentir a él. ¿Porqué?
    Ablacclaro ya no puedo más. Jesús lo dice muy bien y comparto la sensación ominosa de la lectura con broche final fenomenal. Ambiguo, inquietante pero esperanzador. No en vano lo has etiquetado en humor.
    Un placer que hoy sea martes.

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  6. Muerte roja

    Genial!!!

    Me has mantenido en suspense todo el tiempo y con ese final tan inquietante, al menos sabemos que es igualita a su mamá :)

    Besos

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  7. Éste es uno de esos relatos que quedan grabados, tiene tantos elementos destacables que me cuesta elegir alguno, creo que me decidiría por el ritmo con el que vas llevándonos al final. El final es ambiguo, cada cual hará uso de eso que llaman "poder discrecional del lector" para decidir de qué se trataba tanto alboroto.
    Una cosa quiero destacar. Algunos dicen que no existe diferencias, sin embargo para mí es muy notoria: éste es un texto decididamente femenino, no estoy seguro de que un escritor hombre lograse algo así.
    Un beso.
    HD

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  8. G-E-N-I-A-L
    Qué se puede agregar cuándo algo es perfecto?
    Sólo un Ahhh admirado

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  9. Me has atrapado en la historia y el final me ha gustado por inesperado.

    Besos desde el aire

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  10. Susana, nos has hecho reír, pero hemos tenido que esperar al final, estaba con el corazón encogido esperando el ataque al corazón de la suegra, o la muerte súbita del bebé.
    Veo a ese marido un poco calzonazos, pero seguro que la culpa es de su madre.
    Me ha gustado el micro, se lee fácil, la historia te lleva, el final es espléndido. Yo un pero, pero muy personal, no me acaba de convencer el título.

    Un abrazo Susana

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  11. Susana, lo he leido, lo volví a leer y terminé con una tercera lectura, poco a poco se iba afianzando más y más el micro en mi cabeza. Es el típico micro que te gusta releer y va contigo después de haber apagado el ordenador.

    Blogsaludos

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  12. Es muy triste. Vivir rodeado de enemigos es tristísimo. Haría bien en marcharse. Romper con todos y empezar de nuevo.

    Besos.

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  13. Yo si tengo una pega, Susana. Dice:Es igual que tú, cariño. ¿En qué sentido? ¿Es un niño femenino?
    Bromas aparte, no hay pegas, me tienes ahí todo el rato preguntandome que le pasa al bebe, angustiada por ese final aunque esperanzada por esos ligeros toques de humor. Sí, es un micro "Fenomenal"

    Besitos

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  14. Es una pieza que denota tu inteligencia narrativa. Durante todo el texto te mantienes ágil y divertida sobre la cuerda floja, pero no hay aspavientos ni ningún paso en falso. Sugieres, muestras y nos quiebras en un final elegante y abierto. Me encantó Susana.

    Abrazos.

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  15. Como todos los martes, un microrrelato excelente. Y con final inesperado.

    Me gustó.

    Par de abrazos.

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  16. Durante los dos primeros párrafos ya me has convencido de que el niño tiene algo raro, como cuenta la madre. Me sorprende el final, ¿qué me he perdido? ¿La madre era normalmente fea? Veamos en la segunda lectura. nada, es así de sencillo, sale a madre.
    Creas un buen suspense y la solución es sencilla. Me ha gustado.
    Hablando de otra cosa: No conocía Ablacc, pero estaba afiliado a ella antes de que se imaginara (jeje). Apuntas con razón que en última entrada "mona" desentonaba. Estoy de acuerdo, pensé lo mismo, pero es una pista muy importante para la "historia oculta", que sorprendentemente nadie a detectado o lo ha nombrado.

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  17. Siempre cometo el error de pasar rápidamente por encima del título, así que he llegado al final pensando que probablemente el bebé no se parecía nada al padre. Luego, ya en la relectura, disfruto del título y su significado, además de saborear una palabra que tiene una construcción particular, esdrújula...
    Igual te parece una tontería, pero, de todas las escenas, me quedo con la visión por la rendija de la puerta.
    Abrazo
    Gab

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  18. Gracias Mar, es un gustazo que "suspires aliviada". La verdad es que los niños son un continuo sufrir.

    Jesus, me descolocas. Espero que escribas esto poseído por la Ablacc, jaja... En serio: un millón de gracias. Me has puesto una sonrisa así de grande.

    Aquí inter nos, Ricardo, la refea es ella. ¿Cómo "dudas", con esa foto al pie...? Gracias por pasar, un abrazo.

    Gracias Anna, es verdad que la reacción de los suegros despista un poco de tan exagerada, y dudé de ese elemento, pero me tomé la licencia pensando en lo críticas que son las familias políticas a veces. Besos.

    Xesc, el punto de culpa es por la recriminación de los suegros; en mi imaginación, nunca les gustó la nuera fea y ahora se horrorizan con el retoño. Es un doble rechazo, pero como decía antes, de este punto dudé, y veo que con razón. Muchísimas gracias por tu comentario, un abrazo.

    Gracias Muerte Roja, sí que me gusta trabajar el suspense y especialmente cuando el desenlace no lo merecía. A ver si saco algún otro así. Besos.

    Es interesante lo que dices de que te parece un texto femenino, Humberto. No soy capaz de verlo, pero me gusta. Muchas gracias, un abrazo.

    Huy Patricia, me vas a poner así de gorda. (Por cierto, he tenido problemas para dejarte comentarios en tus blogs las últimas veces; al menos, decirte aquí que me entusiasmó el de las miradas.) Mil besos, mil gracias.

    Gracias Rosa, me encanta atraparte en el aire. Besos, hasta pronto.

    Te veo muy irónico, Xavier, con lo del marido calzonazos. Pobrecillo, sólo porque le gusta la fea... En cuanto al título, me lo apunto para darle alguna vuelta más. Gracias, abrazos.

    Adivín, me halagas mucho con tus palabras. Es un privilegio provocar hasta tres lecturas. Muchísimas gracias, un fuerte abrazo.

    Qué irónico te veo, Odys. Entonces, si el niño es pongamos por caso un microrrelato, y yo entiendo finalmente que salió guiñapo, ¿me dedico a mis labores? Mmm. "No nos vencerán."

    Gracias Elysa, es que la palabra fenomenal también tiene ese doble sentido (fenómeno de feria/estupendo) que a veces da que pensar a quien la recibe como supuesto elogio. Igual que hablar de piececitos monos en lugar de ir al grano. Muchas gracias por tu comentario, besos.

    La verdad, Agus, es que este micro salió de una lectura crítica digamos que "demasiado sincera" de mi hermano, jajaja... lo que me llevó a pensar que, al fin y al cabo, mi "hijo" era yo. Me alegra mucho que te haya gustado, tu comentario es una pasada.

    Muchas gracias Lola, me importa mucho lo que me dices. Un abrazo de oso.

    Ximens, me has picado el orgullo lector. Voy a releer con lupa la pista de la mona. ¡Esto no va a quedar así! Gracias por tu comentario, abrazos.

    Es que eres un descuidado leyendo, Propi. Empiezas por aquí, acabas por allá, gorgojeas por acullá. Y te quedas con la escena que yo no tengo tan clara. Tienes que prestarme un día ese par de ojos... Un millón de gracias.

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  19. Y yo aquí intentando encontrarle alguna pega, leyendo párrafo a párrafo mantiendo la intriga, ¿dónde llegará? hasta ese final que me ha arrancado una sonrisa.

    No puedo ponerle pegas, Susana.

    Un abrazo

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  20. A mí me angustió un poco la progresión, pensando lo peor... pensé que el final sería terrible. Uf, respiro. Enhorabuena por tenernos en un puño.

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  21. Hola Susana, ¿qué tal estás?

    La verdad es que con estos temas de paritorio me ocurre como a ti con la poesía, que digamos no me ponen. Yo la primera vez que vi a mi primera hija, pensé, coño qué fea, y luego empecé a verla como es, preciosa. El caso es que al niño que has puesto en la foto ya le he cogido cariño, de verlo, y a mi, ya me parece guapo. No sé si esto tiene algo que ver con lo que yo le veo al relato y que paso a comentarte. El título y el final me parecen de poco peso, o fuerza, para el derroche narrativo, brillante, de la trama. Yo con mi habilidad innata, vi desde el principio que el relato es pura ficción, por las dos o tres frases tan empalagosas que la protagonista le dedica al marido, algo totalmente irreal en la vida misma.

    Gracias por el relato. Abrazos para toda la familia, niño y demás.

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  22. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  23. Hola Susana.
    Te escribo sin leer el resto de comentarios de forma deliberada. Es posible que alguno de mis compañeros hayan encontrado algo a lo que aferrarse para, en bien del ablacc, criticar este texto. Yo no he podido. Creo que el título define el texto ya que lo he encontrado fenomenal.
    A mí me has mantenido con la tensión por las nubes desde la primera frase hasta la última, donde me has sorprendido con un final a la altura del relato sin trucos de chistera, sin artificios, de forma honesta, cosa que agradezco.
    Felicidades por un estupendo relato.

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  24. Elena, seguro que haberlas haylas, pero tu complicidad las pasa por alto. Lo cual te agradezco encantada. Besos.

    Muchas gracias por introducirte tanto en la intriga, Juan. El truco es que los bebés nos tocan especialmente la sensibilidad. Abrazos.

    Arte Pun, la verdad es que yo al bebé ya empiezo a verlo "gracioso", que es el primer paso. Y en cuanto al trato empalagoso del marido, pues es tan inverosímil como su heroico apoyo a la protagonista... En cuanto al peso de título y final, pues voy a darle vueltas, de verdad. Te agradezco la observación. Abrazos familiares y literarios.

    Muchas gracias por tu comentario, Fernando. Me da un poco de pudor eso de que se tome el título como calificativo del relato, pues más bien alude a la ambigüedad de la palabra "fenómeno" y a sus primeras acepciones según la RAE. Sin embargo me hace feliz que te guste y que lo encuentres honesto. Un fuerte abrazo.

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  25. Bueno, iba a escribir Jajajajajajajajaja.
    Peroa tenor del tono de los comentarios diré que Jajajajajajajaja. Me encanta tu sentido del humor. Aunque ahora pienso que a lo mejor esto no fue escrito con esa intención. Bueno, son los riesgos de escribir. Por otro lado, todo está muy bien escrito. Es una prosa plástica, de las que logran fácilmente el tránsito de la palabra a la imagen. Podría leer toda una novela escrita así.
    Vale, un beso,
    P

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  26. Acabo de perder todo lo que te había escrito!!!!
    Resumo: hasta la sexta lectura no he entendido que era por feo. No acaba de ver qué ocurría. Cuando he encontrado la clave, lo he leído y me ha parecido graciosísimo. Decía que no ha ayudado que yo al niño de la foto no lo encuentro feo. Y que de hecho, a los Gremlins, decía, nunca los vi feos. Y que ahora le encuentro sentido también al título. Bueno, creo que ya está el resumen.
    Un abrazo, Susana (esto no lo he resumo, lo doy entero)

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  27. Vaya Susana, me parece que el tema es algo nuevo, o bueno, no he leído un cuento en el cual se relate una historia similar. Por ahí me empieza a gustar. Luego hacer el recorrido social para dar la aprobación del niño, como una especie de ritual de aceptación o norma de bautismo en un ecosistema. Es la parte de mayor interés, para mi. El final, me imagino al esposo con una sonrisa algo triste, no por él, sino por lo que supondrá la madre, quien se sabe de cierta manera al recibir de su parte el "es igual que tu, cariño" Es para apreciar esa última palabra del cuento.

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  28. Tomando un poco el camino trazado por Humberto, que sabe mucho estas cosas, creo que el texto tiene un indudable toque femenino; quizás por la forma tranquila de escalonar los sucesos, con ese punto justo entre sutileza e intervención que identifica el poder maternal del amor (que quizás sea la forma más sublime de creación),,,

    Y el final se corresponde fiel a esta genial construcción, el final es un hueco donde nos esperan tulipanes y sencillamente el espacio, el espacio donde el lector puede ubicarse para realizar su propia interpretación de lo ocurrido (Aunque me atrevo a decir que lo concreto, es decir la forma específica, no es en este caso, como en muchos otros, lo fundamental).

    Un enorme abrazo Susana, en un mundo donde nadie cede el asiento vos creaste un universo para tus lectores, y justo antes del punto final nos cediste el mejor de los lugares, para mirar adentro nuestro a través de la fertilidad de tu pluma.
    Muchas gracias.

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  29. Ayer por la mañana, como siempre, pasé por aquí. Esta vez impactada por la imagen; este sí que es un recien nacido y no los que nos muestran en las pelis. Pero no pude opinar, blogger no me dejo.

    Ya te han dicho todo lo que pensaba sobre la progresión, el final perfecto...

    Yo quiero destacar lo que dices sin decir y es respecto a la familia política, el deseo oculto aquí, pero manifiesto de que el niño se ha de parecer a mi hijo porque así me veo reflejada yo.

    Me descorazona un poco la respuesta del marido aunque necesaria para este cierre que lo cuadra todo.
    Conozco a uno que dijo al ver al niño: hijo puta, qué feo es, pero claro se hubiera perdido el misterio y la carcajada.

    Un placer leerte, Susana.

    Besos.

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  30. Muchísimas gracias, Pablo, por tu valoración y por leerlo como un micro humorístico, ya que esa era mi pretensión, desde luego. Un fuerte abrazo.

    Miguelángel, otros comentarios apuntan también a la ambigüedad del final, que por lo visto es excesiva ya que yo apuntaba a la fealdad solamente. Muchas gracias por tus palabras y por insistir, blogger a veces nos lo pone arduo.

    Te agradezco que destaques la idea del recorrido social, Eskimal, porque me parece clave (tema de la aceptación, autoaceptación, engaño...). Muchas gracias por tu lectura, abrazos.

    Juan, me halaga enormemente la descripción que haces del proceso del relato. Tu último párrafo es una hipérbole caballerosa que me sonroja; exageración que acepto encantada, pues la vida me ha enseñado que nunca deben rechazarse las rosas. Un fuerte abrazo.

    Isabel, gracias a ti también por pelearte con blogger y por destacar la dimensión familiar y social del relato. Muy buena (y muy humana) la reacción que cuentas... Un millón de besos.

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  31. Susana, yo lo que quiero destacar de este micro (aparte de que está pulido y no puedo realizar crítica constructiva respecto al estilo porque no le encuentro peros) y que es lo que más me ha gustado, es la inversión que has conseguido.
    Me explico, lo normal, casi convencional a estas alturas es que un microrrelato empiece con una situación cotidiana y derive en fantástico o rupturas de la realidad.
    Aquí el texto empieza de una forma que lleva al lector a elucubrar, a imaginar varias posibilidades, de lo inquietante y dramático hasta lo fantástico. Sin embargo se encuentra con un final irónico, crítico y mordaz y muy muy real que le lleva de golpe al suelo yle deja con una sonrisa irónica en los labios..yo como dice Odys...cogería al bebé y saldría huyendo de allí, lo más lejos posible.

    Un abrazo, tu escribes los martes y yo comento los jueves...

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  32. Rosana, me encanta tu observación porque estoy intentando explorar este sentido inverso. Muchas gracias y un millón de besos en lunes.

    Gracias por dejar huella de tu paso, Yun, es un placer tenerte por aquí. Abrazos.

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  33. Susana, me encanta, y no te digo más porque ya está dicho y además no sé qué decir... que me gusta que se parezca a ella, que es lo mejor que le podría pasar.
    Un abrazo

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