Foto: David Larrosa, 10 años
Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de octubre de 2012

TÉCNICAS DE INSEMINACIÓN ARTIFICIAL PARA ESCRITORES


     

     La soflama es una flor silvestre, de aspecto seco, que habita las regiones más recónditas de la Meseta Central. Suele crecer al abrigo de los garrulos. Tiene un tallo fino, secamente aterciopelado por un plumón jocoso, cuyas propiedades alucinógenas son muy preciadas por los escritores noveles. Su extracción, sin embargo, es difícil. Se requiere la manipulación de dos mariquitas macho, que roen la superficie pilífera sin ingerir el producto. Tal acción micropodadora debe recogerse en un pañuelo de seda abisal, pues cualquier otro tipo de tejido integra inmediatamente las fibras en su trama y hace que el polvo mágico desaparezca. Basta con obtener dos gramos de este polvillo para poder estornudarlo sobre un editor incauto que, infaliblemente, centrará toda su atención sobre el ejecutante y le propondrá una edición de lujo de su obra.

martes, 25 de septiembre de 2012

A LA CAMA SIN CENAR




Llaman a la mesa pero no importa, aún tengo tiempo para la última réplica. Maldición: el Anfitobeum la ha previsto, alza las alas y escupe un rayo de fuego. Me queda un Ataque Agua. Disparo y el chorro entra por sus fauces. Cae de espaldas, fulminado. Humea, intenta levantarse. Dicen que estoy muy mayor para jugar a esto pero oigo ‘¡estamina baja!’ y no puedo dejarlo, tengo que hacer un último esfuerzo para pasar de nivel. Activo el Bono Estamina que he ganado con el impacto y un rugido l.000 decibelios rompe sus tímpanos alienígenas y me coloca tres estrellas en el vértice, y una vida.
La consola vibra, una gran onda expansiva incinera la pantalla y alguien dice a lavarse las manos, a comer. ¡Maldita sea!, hay Partida Nueva y un Mentoniak salta a la arena, furioso. Imposible dejarlo ahora. Es un Mentoniak Blue y avanza decidido hacia mí. Sé que tiene una Burbuja Eléctrica; si me adelanto, aún puedo interceptarla.
El Mentoniak levanta la cola de escorpión y por una fracción de segundo sé que debo empuñar el escudo, pero la tercera llamada a la mesa me distrae, titubeo y no lanzo el ataque.
Mi perdición. Culebrea a una velocidad de mil demonios y con su alfange de escorpión me cercena la cabeza a la altura de los cuernos. Noto cómo el cerebro me salta por los aires, me estalla el pecho y mi sangre verde salpica alrededor mientras un tintineo de fondo proclama que los puntos se acumulan fatalmente en el marcador contrario.


Para David (que siempre cena).

martes, 26 de junio de 2012

MICROHERIDAS




Eugenia se mira al espejo, levanta el brazo izquierdo y enarbola la cuchilla de afeitar. La axila, enjabonada y temblorosa, espera la ejecución. Un segundo, dos, y por fin decide Eugenia: Decapito a contrapelo capilares.
¡Guillotina a discreción! Docenas de microcortes siembran de terror el campo de batalla. La sangre corre a invisibles raudales por la cuenca de la axila. Los pelos muertos descienden lentamente por ríos de espuma, microEbro fúnebre tras desigual combate. 
            Eugenia enjuaga ahora la axila. La seca primorosamente con la toalla como si acunara a un bebé. Procede igual con el otro brazo, amorosa; canturrea de satisfacción.
Esta noche sale y tiene que estar perfecta. Levanta de nuevo el codo y se rocía con el aerosol. La alegría bloqueó la alerta: recuerda tarde el escozor que producen las heridas, y ¡uháaa!, grita con ellas. Las microbocas se desgañitan cual múltiple Grito de Munch y tragan abiertas de par en par, dolidas, el aluminio del aerosol: maná del desierto que accede al torrente sanguíneo con rara voracidad.
Se desliza tóxicamente por las venas, se interna por vasos y capilares.
Cada partícula anida en una célula. Le habla de un nuevo mundo, de la posibilidad de cambiar su destino. Su sonrisa mutante susurra algo sobre el poder y la gloria. 


Dedicado a todas las mujeres, en prevención de la toxicidad cancerígena de algunos productos.

martes, 15 de mayo de 2012

CITA A CIEGAS



     Llegó con puntualidad germánica. Se sentó y empezó a hablar de sí mismo sin parar. No estaba mal el tipo, pero pidió varios coñacs. Bebía como un polaco, eso fue lo primero que me impresionó. Aseguraba que toda la vida había trabajado como un rojo y que no estaba para perder el tiempo: lo primero era saber si yo saldría con él. ¡Así de rápido, oyes! Yo me hice la belga, claro. Pero se molestó mucho, me dijo que no tenía patente de chino sobre su corazón y que no iba a dejarse engañar como un negro. Pues sí que empezamos bien, dije, y como soy muy mía, me despedí a la holandesa. Que no, que no, que no estoy para que venga cualquiera a ponerme de cabeza de afgano de sus problemas. Y es que con alguien tan distinto no puede ser. Yo no creo en las parejas mixtas ni en el maltrato animal.



________________________________


     Quiero dar las gracias a los amigos que han tenido la generosidad de nominar este blog para la cadena Liebster. No sólo son amigos, sino tres grandes; los tenéis que conocer: 




     Espero que disfrutéis en su casa tanto como yo.

Las reglas del Liebster son: 

1.   Copiar y pegar el premio en el blog y enlazarlo al blogger que te lo otorgó. 
2.  Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio, 
3.  Y, por último, esperar a que esas bitácoras continúen con la cadena y elijan a sus 5 blogs preferidos.


martes, 13 de marzo de 2012

RIESGOS DOCENTES



Siempre llamándome Péguez. Péguez esto, Péguez lo otro. Péguez deja el móvil cuando estás en clase. ¡A los demás los llama por su nombre! ¿Tienes que sonagte así, que los compañegos no oyen ni togta? Para lo que tienen que oír, jopeta. Y al menos se ríen, que con sus gráficas plasta, todos muertos. El otro día cómo se puso el gangoso, total porque jugaba con mi imán y sus clips: volaban de su mesa a la mía. Péguez te pongo un punto negativo. Luego como el de ciencias nos contó lo del magnetismo, que si imantas un reloj se para, pues pensé vas a ver, me acerqué en el patio y zas, se lo puse bien cerca, cerca del corazón pero por la espalda, a ver qué pasaba. La mongui de la Rosa lo estropeó todo, me vio y se puso a gritar, las manos en los cachetes de foca, ¡para, animal, para! El gangoso retorciéndose por el suelo, sólo decía mag-ca-pasos, mag-ca-pasos. El Nando y yo es que nos partíamos, macho, qué cara de idiota ponía el tío. Pero jopeta. Ahora dicen que todo es culpa mía y que me va a caer un puro. Pues a la porra cachiporra y me piro vampiro, yo no voy a comerme el marrón.

Este microrrelato fue publicado en La nave de los locos en agosto de 2011.


[ Fernando Martínez tiene una propuesta para los microrrelatistas: hacer un homenaje a Moebius, el creador de comics recientemente fallecido. Gracias por participar. ]

martes, 14 de febrero de 2012

TEST DEL DÍA DE LOS ENAMORADOS


   Para besar a fondo no importa que el otro sea hombre o mujer. Basta con unos buenos labios, carnosos, lengua acaracolada y juguetona y ojos entornados con sinceridad, que se abandonen realmente al instante. La mente apagada, las ondas cerebrales en regresión, el pasado en suspenso y el futuro en nebulosa.
   Con las papilas gustativas se tantea el terreno: sube la temperatura unos grados. La lengua avanza cual comando pionero, entre dientes, sin temor. El tacto labial calibra la urgencia del beso y la succión sirve para indicar el énfasis, así como el deseo de deglutir al otro entero.
   Si las respiraciones se acompasan, el resultado es excelente. Si falta el resuello puede interpretarse como indicio de torpeza o exceso de intensidad. En caso de duda entre ambos supuestos, desempata la mirada ebria; no valen apatías.
   Se aconseja respuesta a rajatabla ante detección de fraude: dar una patada al rostro y dejar que rebote dos o tres veces antes de colarse por el desagüe del olvido. No hay 14 de febrero que justifique la mentira.
   Suerte.

Este test de pretensiones cortazarianas fue escrito gracias a la interpretación que hizo de Una habitación con vistas el grupo de lectura de L’Ateneu de Sant Cugat, al que dedico el texto. Se decidió por unanimidad que los besos de la novela eran falsos.

martes, 27 de diciembre de 2011

RAYAS


Son las seis de la mañana cuando suena el teléfono y me preguntan: ¿Qué tiene usted en el bolsillo del pijama?  Llevo maquinalmente la mano al pecho. Me emociono tanto al oír que obtengo el primer premio que no atino a contestar estado civil ni profesión. Volverán a llamarme hacia las doce.
Simpático, metafórico, ocurrente y socarrón son algunos de los piropos que me lanzan durante la entrevista. Alaban mi agudeza mental pese a lo intempestivo de la llamada. Celebran mi audacia cuando contesto que soy camello.
             Yo sólo guardé mi coca en el bolsillo antes de echarme a roncar.


Este relato tiene 100 palabras justas porque participó en el concurso de Wonderland, sin éxito. 


ESTE BLOG VA A TOMARSE VACACIONES HASTA EL PRÓXIMO MARTES 10 DE ENERO, AUNQUE YO IRÉ PASANDO A CURIOSEAR Y COMENTAR VUESTROS RELATOS. MUCHAS GRACIAS POR EL AÑO QUE TERMINA Y FELIZ 2012.



martes, 22 de noviembre de 2011

FENOMENAL

La tercera visita que entró en la habitación y me dijo que los piececitos del bebé eran una auténtica monada disparó definitivamente mis sospechas. Repliqué, suspicaz, que con el calor de agosto era absurdo calzar a un recién nacido. Pronto añadió alguien que tenía una mirada muy viva. Eso me calmó un poco. Luego entró la comadrona y saludó a todos: me saludó a mí, hizo una broma, felicitó a mi marido, todo con desenvoltura y simpatía, pero pasó por alto al bebé.
El niño gorjeaba en su cuna hospitalaria. Cuando pregunté si alguien quería tomarlo en brazos, todos rehusaron aludiendo inexperiencia propia y fragilidad ajena. En ese momento llegaron mis suegros, tan altos, tan distinguidos. Ella había llorado. Quizá me ocultaban algo grave, ya que por la mañana habían pasado apenas unos minutos en mi habitación y habían huido despavoridos a la cafetería, como si necesitaran desesperadamente desayunar.
Cada vez más inquieta, rogué a todos que salieran porque iba a dar el pecho con el pudor de la primera vez. En el último instante agarré el brazo de mi madre y supliqué una confidencia. Pero en un susurro solemne, ella replicó:
-Yo estoy muy orgullosa.
            Sólo me quedaba mi marido. El único de quien podría fiarme, como siempre. La persona más buena y afectuosa que he conocido. El hombre de mi vida. Estaba tan feliz en su recién estrenado papel de padre... y sin embargo, desde el interior de la habitación, por la rendija que quedaba abierta, vi cómo mi suegro le soltaba una perorata que él recibía cabizbajo.
            Por fin entró. Lo llamé a mi lado. Hizo cuanto pudo, pero no consiguió desviar mi atención. Le supliqué que me hablara claro. Entonces, con una mezcla de amor y culpa, contestó:
            -Es igual que tú, cariño.

            Dedicado a mi hermano Alberto, y a los miembros de la Ablacclaro. 


martes, 15 de noviembre de 2011

SINCRONIZACIÓN DE LAS ESPECIES

canstockphoto.es

           Yo te envío mis bacterias a través del aire y ellas empiezan a copular con las tuyas, que no es por ofender pero son bastante promiscuas, la verdad. Entre los dos formulamos una nueva biodiversidad bacteriana. Bien. Crece el jolgorio. Los procariontes cabalgan sobre el flagelo, se frotan los ribosomas, los anaerobios se asfixian y no llegan, ja, pobres. No sabría definir tal microrruido, pero sí esa luz refulgente y verdosa que, sin tú saberlo, te delata, como cuando estás hormonal. ¿Maldita sea? No, no, al contrario, fantástico efluvio el de feromonas que, como el ala aleve del leve abanico, nos verá morir entre memorias tristes juntos, revueltos y procreando.
Así es la eternidad.

martes, 8 de noviembre de 2011

CASI BICENTENARIO DEL NACIMIENTO DE WOODSTHROUGH



Aisladas hasta el siglo xix por los fuertes vientos, las corrientes impredecibles y unos arrecifes de coral cortantes como hojas de afeitar, las islas Wow no habían sido pisadas por el hombre hasta que el científico James W. Woodsthrough (Canterbury 1812-Wow 1837) se adentró en solitario por sus espesas selvas y acometió la ingente tarea de catalogar las 7.266 especies desconocidas de sanguijuela samurai que poblaban el ecosistema isleño. Sólo contaba con unos prismáticos y un salabre; apenas tuvo tiempo de inscribirlas en su propia piel.
          El pellejo de Woodsthrough fue repatriado, conservado en formol en el Museo Británico y sepultado en el cajón del olvido hasta que, cuarenta años después, Johnatan Leech culminó su célebre tesis de veintidós tomos sobre las inscripciones dérmicas del explorador, trabajo reconocido con el máximo distintivo de la Sociedad Británica de Anélidos Tropicales en 1892. En 1927 Su Graciosa Majestad concedió a Woodsthrough el tratamiento de Sir con carácter póstumo, y su nombre fue inscrito en la Enciclopedia Británica. Habría que esperar a 1984 para que las islas fueran designadas Reserva de la Biosfera por la Unesco gracias a la población de sanguijuelas de Woodsthrough.
          En la actualidad se encuentra apostada en las Wow la base científica norteamericana Sparrow, de carácter conservacionista, aunque se le atribuyen otras funciones de carácter reservado.
          Todos los lectores que lo deseen pueden consultar la historia de las sanguijuelas samurai y las fotografías del cadáver de Woodthrough en http://www.woodsthroughskin.uk/, añadir sus comentarios o participar en el foro sobre la controvertida catalogación de 1966 (que reconoce sólo 6.121 mordeduras diferentes de sanguijuela en el despojo de Woodsthrough), y aun de la segunda edición (2004), que reduce aún más su número. Dicha página oficial obtuvo un total de 3.233.821 visitas en 2009, cuando salió a la luz la teoría de la Cognitificación Osteopolar, que comprometía los históricos hallazgos del explorador tras aplicar a su despojo siete tomografías axiales y trece resonancias magnéticas. Como consecuencia, el número de especies descubiertas por Woodsthrough podría quedar en cinco.
          Con fecha de ayer se produjo la mayor convocatoria social promovida por Facebook desde la muerte de Michael J. Jackson en junio de 2009: más de diecisiete millones de cibernautas de todo el planeta se dieron cita a las cinco y veinticinco de la tarde (GT), hora estimada de la muerte de Woodsthrough en 1837, para ejecutar una flash mob con interpretación simultánea del rictus que las sanguijuelas samurai tropicales imprimieron en la venerada reliquia del científico.
          Con este sentido homenaje se espera recompensar la memoria de uno de los exploradores más injustamente tratados por la naturaleza tropical.



martes, 1 de noviembre de 2011

CRISIS DE SANIDAD


Mientras habla conmigo muy seriamente para convencerme de que debo someterme a una resonancia, el doctor se saca del bolsillo tres cajas de píldoras y las lanza al aire. Vuelan en sentido rotatorio. La enfermera entiende que es el momento exacto de hacer la vertical sobre la mesa y descubre su maillot azul de lentejuelas bajo la bata. Abre la puerta la recepcionista y da recados con nariz de payaso. El abuelo al que di tanda aprovecha y se cuela, convertido en oso con chaleco verde, y en la sala de espera atisbo que el patio de butacas ya no está lleno de achacosos ancianos, sino de niños con zumo y palomitas. Pero qué más da que esto no sea un ambulatorio. El sistema sigue funcionando, así que como dice mi psicólogo, el problema soy yo.


martes, 4 de octubre de 2011

CIBERATAQUE

El primer día en que el antivirus interrumpió mi trabajo para anunciarme, en un cuadro de diálogo con símbolos de peligro, que alguien podía estar espiándome, se me encogió el corazón: nueve años de estudios filológicos sobre el uso del verbo haber en las Moradas de Santa Teresa podían pasar a manos de cualquier rival, impunemente. Pero gracias a la ayuda de unos amigos jackers de Facebook invertí los términos. Ahora dispongo de varias megas de información sobre la resistencia del cristal doble en climas tropicales, y estoy dispuesta a utilizarla.




Como hoy ya no contaba con tener blog, cuelgo este micro-comentario que no hace más que reproducir mi sentimiento de desamparo cuando vi que desaparecían cinco meses de trabajo.

martes, 20 de septiembre de 2011

CÓMO ESTÁ EL SERVICIO


    A veces ponemos hasta cinco lavadoras al día. Tal cual. Claro que con diez hijos eso es lo que hay. La casa, por ejemplo, es grande en consonancia, está llena de habitaciones y con las entradas y salidas de los chicos el embaldosado se llena de tierra del jardín. Como no consigue conservar el suelo limpio, la criada  protesta.
    También se queja del griterío. Dice que la volverán loca. Y conste que no consiento muchas trastadas a los niños, pero tampoco voy a tenerlos encadenados a los pobres. Digo yo que es lógico que suban en tromba las escaleras y que, pongamos por caso, al pasar choquen con alguna mesilla y tiren un jarrón al suelo. Pero si tiene que recoger cristales rotos, la chica clama al cielo.
    Nuestro uso del baño es también fuente de problemas. Mis hijos juegan con todo, y salpican, pero ¿no es natural? La criada chilla (cuando no ulula desquiciada) si encuentra un grifo abierto. A mí me parece que exagera, pero no me enfrento a ella porque pienso que en realidad es un alma cándida. Lo que le falta es temple. No hay más que ver, por ejemplo, hasta qué punto la saca de quicio que se cuelen en la cocina y prueben a hurtadillas alguno de sus platos. Famoso es el día en que descubrió la marca del dedo de Javierito en el pastel; casi le dio un síncope.
    Y es que el servicio ya no es lo que era. Tan es así que los señores de la casa están pensando seriamente en despedirla. Claro que ellos, aunque disimulan, nos conocen desde que entraron a vivir aquí, y ya se han familiarizado hasta con los pases de modelo que mi hija, la más pequeña, proyecta sobre brumas de cementerio en el espejo de su armario, transformándose en esqueleto pirata, jinete sin cabeza y novia cadáver.

 Dedicado a mi querida amiga Rosana Felippo, con el simple propósito de hacerla sonreír.

martes, 30 de agosto de 2011

ESTÁN AQUÍ...

    Una de las noticias más interesantes del telediario de hoy tiene que ver con la recomendación de la Royal Society de elaborar un plan mundial para la resistencia a un ataque alienígena. “Si se produce una invasión, será violenta”, lapidan.
    La señora María siempre tuvo la sospecha de que las novelas de ciencia ficción, y hasta los tebeos, dibujaban una fantasía disuasoria; la mejor operación de descrédito de todos los tiempos: asociar el peligro real a los medios más superficiales y fantasiosos para restar credibilidad al asunto. Una operación de desprestigio made in USA, claro, aunque algunas décadas antes que lo de Wikileaks. El carácter obsoleto del invento se manifiesta ahora con la grave revelación de la Royal Society. (O son unos bocazas, piensa.)
    La señora María sospecha que los alienígenas conviven con los terrícolas desde los años cincuenta, pero que no son depredadores ni violentos, como cree la Royal Society, sino seres superiores, capaces de comunicarse sin hablar y de percibirse en colectividad sin manifestarlo. Por eso, cuando viaja en metro, intenta adivinar quiénes entre sus compañeros de viaje son alienígenas disimulando su condición, y quiénes terrícolas ignorantes. Espiándolos con esmero, alguna vez ha logrado pillar algún cruce de miradas delator. También está convencida de que esos mismos seres superiores se amalgaman con las clases dirigentes y tratan de enmendar el monumental estropicio en que se está convirtiendo la Tierra, ni más ni menos que porque ellos mismos han decidido hace mucho que el planeta azul sea lugar de paso, evolución o maduración de los alienígenas más limitados (más tontos). Es decir, enviaron desecho y no controlan.
    Por todas estas convicciones, la señora María observa profundamente a la presentadora que retransmite la noticia y, de pronto, asiste a una revelación: sabe que ella es la única telespectadora que ha descubierto sus orígenes extraplanetarios. Admirándose de sí misma (siempre tuvo su pizca de vanidad), se pregunta por un segundo si no tendrá ADN compuesto, o algún tipo de percepción extrasensorial superior, puesto que está a medio camino de descubrirles.
    Sobrecogida, nota la insistencia con que la presentadora la mira. No es una mirada; es una aguja hipodérmica que atraviesa la pantalla y la clava en el sofá de su casa. En ese instante, conmovida hasta la médula, oye que le susurran: despierta.


martes, 23 de agosto de 2011

ESCENAS DE PELUQUERÍA

Hoy, cuando estaba en la pelu, me he dado cuenta de que cuando no me miro a los ojos mi verdadera cara se deja ver en el espejo. He probado varias veces: me miro fijamente el pecho y, al instante, aparecen unos ojos gigantescos, redondos, grises, y el contorno de mi rostro tiene forma de pera al revés. Es un rostro mezcla de hormiga y extraterrestre, y no debería mostrarlo en público.
Al llegar a casa he ido corriendo al cuarto de baño a cerciorarme: efectivamente, el espejo me denuncia en cuanto me descuido.
Como sé que las peluqueras pueden fingir indiferencia mientras alertan al servicio de ufología desde la trastienda, no he tenido opción: he bajado a devorarla. Cuando la regurgito en la maceta de la pelu, sale tan trastornada que lo atribuye todo a la repetida inhalación de permanentes.



martes, 16 de agosto de 2011

GEMELOS



Cuando teníamos el bar en la Barceloneta nos llamaba la atención un cliente que venía a tomarse un agua mineral vestido con pantaloncitos cortos. En aquella época era raro (el agua mineral y el pantalón corto). Le llamábamos el de las pantorrillas, porque el sujeto lucía unos gemelos que triplicaban, sin exagerar, el tamaño de los tobillos. “El día que venga en pantalones largos no le vamos a conocer”, bromeaba mi padre que, como buen mesonero, siempre acertaba en sus predicciones. Pero esta vez no acertó. Yo sí reconocí al individuo modestamente trajeado que se acercó a Pompas Fúnebres a darme el pésame por la muerte de papá.
Poco después empecé a salir con él. Vendí bien el negocio y nos casamos. Él alternaba sus días de frutero en el Borne con noches de ciclista aficionado. Recorría el muelle entero, de la Barceloneta a la Zona Franca. Yo pensaba que dejaría de hacerlo en cuanto naciera nuestro primer hijo (aquella afición me daba mala espina); pero no acerté, porque fue precisamente entonces cuando empezó a formar parte de un equipo profesional y a ausentarse también los fines de semana. 
Al séptimo mes de embarazo me fui sola al hospital y di a luz gemelos mientras él entrenaba. Ahí me di cuenta de que la vida no era un libro codificado, sino la pirueta de un bufón con mala leche; estaba más sola que la una. A pesar del tirón doméstico de los bebés, él siguió con su bicicleta, y quizá más, aunque eso sí, me puso nodriza. El patrocinador le había adelantado dinero y podíamos permitírnoslo, dijo. Yo empecé a sospechar que su actividad portuaria era demasiado rentable y le imaginé una vida secreta. Pero los gemelos me tenían muy ocupada para investigar, y como al fin y al cabo nunca acertaba, pues lo dejé correr.
Con el tiempo mi marido llegó a ganar dos Vueltas a España y se convirtió en una celebridad. Tuvimos que cambiamos de casa y de barrio. Una vez hasta salimos en las páginas en blanco y negro del ‘Hola’ regalando el cheque de Cola-Cao. Aún así, él seguía entrenado todas las noches en el muelle con su bicicleta vieja, como un gran futbolista con apego al barrio. Y eso fue lo que finalmente le mató, no otra cosa: un camión de fruta lo arrolló una noche en que circulaba a oscuras. Le había fallado la dinamo. O bien tenía otra vida, claro.
Lo que son las cosas: no pude reconocer el cadáver de la morgue porque no era más que un bulto desfigurado. Sólo sus gemelos de ciclista le identificaban. Al final mi padre tendría razón, pensé mientras contemplaba a los niños correteando en pantaloncitos cortos, con tremendas pantorrillas al aire, por el camposanto de Montjuich. O bueno, la tendría si es que realmente el individuo trajeado que me había dado el pésame años atrás era el de las pantorrillas, y no otro aficionado al ciclismo. Aunque ahora ya da lo mismo, porque la historia vendría a ser igual.


Dedicado a Fernando Valls con un saludo afectuoso 

martes, 19 de julio de 2011

ANAGNÓRISIS


Entre la posibilidad de obtener algún premio en la lotería y la certeza de ayudar al indigente que mendiga frente a la Administración, los  transeúntes no dudan: compran un número cargado de ilusiones, rehuyen la mugre. Es otoño y no una hoja de árbol, sino de periódico, cae a los pies del pobre cuando un carro de la basura cruza apresurado. Lentamente él la recoge, como si de un guiño del destino se tratara. Quizá le sirva para compensar tanta miseria humana calentándole bajo el jersey. Ah, pero aún se acuerda de leer, recapacita, y hoy decide que se entretendrá un rato como hacía en su vida anterior, cuando tenía sofá, lámpara y un tiempo remunerado.
En la página del periódico entrevistan a un gurú de la autoayuda que sentencia en el subtítulo: El cerebro humano no distingue entre la fantasía y la realidad. Piénsate y serás los que quieras. El mendigo se acurruca en el portal abandonado que habita y se echa a pensar. ¿Puede la sugestión cambiar un destino? Se entrega al experimento. Se aísla. Concentrándose, se piensa. Es más: se piensa tanto, que inmediatamente alguien lo descubre pensar. Ese alguien lo observa (tal vez sea un médico). Lo controla (o un policía). Le interroga: ¿quién es usted? Entonces el vagabundo, con voz tan potente y segura como no recuerda haber emitido desde largo tiempo ha, replica: Soy un filósofo orbitando el centro de mi teoría.
El interlocutor lo observa boquiabierto. Queda claro que la asertividad del indigente le ha hecho mella. Se acuclilla a su lado. Todo era verdad, barrunta el pobre inundándose de júbilo para sus adentros, mientras el hombre susurra admirado: maestro, y saca de su bolsillo una foto vieja.
Por fin lo han reconocido. Siete años de mala suerte, de vacas flacas, de espejos rotos. Siete años durmiendo en las calzadas para que un periodista atento pueda hilvanar los restos de su peripecia y ofrecerle una entrevista en exclusiva, una biografía superventas, quizá una gira que recogerá un documental, la asistencia al premio a los derechos humanos (por el documental), la participación como tertuliano en  programas de entretenimiento y, finalmente, su consagración como personaje público acuñador de frases populares, como piénsate y serás lo que quieras.
Es entonces cuando el tintineo de una moneda le desvela. Hoy, por primera vez,  en su taza de metal hay un euro y la Administración de lotería está desierta.

                      Dedicado a José Ángel Cilleruelo con cariño y gratitud.

martes, 10 de mayo de 2011

SOSPECHA

   Los etnomusicólogos europeos realizan una peregrinación anual al Festival de Música Tradicional Ebuá, donde un grupo de indígenas vestidos con pieles de araña peluda (teraphosa blondii) realiza una danza tribal que concluye con la extirpación de un miembro de uno de los intérpretes, preferentemente postizo. El suizo Stanislas Wengen recibió el año pasado el prestigioso trofeo, que el indígena amputado le ofreció en reconocimiento por su extraordinaria interpretación vocal del aullido del dios araña Bo Zem Ebuá. El suizo quedó tan conmovido por el espontáneo homenaje que en contrapartida quiso unirse a los ebuá, por lo que superó los ritos de iniciación y fue aceptado en calidad de araña blanca de la tribu.
   El jefe ebuá niega insistentemente a los medios de comunicación occidentales que exista relación alguna entre Wengen y el miembro viril que apareció ayer en la fiambrera de un viajero, en el aeropuerto de Zurich, relacionado con una subasta ilegal de penes blancos cuyo remate final alcanzó en Internet la cifra de 808.000 euros. La policía ha procedido a la retirada del apéndice para analizar su ADN y el del pelo de teraphosa blondii que se halló conjuntamente en el tupper. El viajero, H.T, de 34 años, ingeniero rural en paro, fue detenido como cómplice principal tras ser hallada en su vivienda subterránea de Liechstenstein una colección de fragmentos humanos de varias razas.
   H.T. es totalmente ajeno al mundo de la etnomusicología.